Acabo de tener una de las pláticas que te quitan la ceguera con mi muy buen amigo Ricardo alias "Tutsi". Todos sabemos acerca de la novela Crespúsculo, y pareciera que la idea de una trama basada en vampiros en nuestros días (y otras cosas que me da pena comentar) es similar a un tema tan controvercial como el matrimonio gay o las corridas de toros.
Confesión 1: Sí, yo era fan de esta saga.
Hoy quiero profundizar en el porqué de mi desliz con una analogía.
Cuando niños tenemos la necesidad de creer en algo mágico, para esto nos fueron creados una serie de personajes imaginarios, tales como Santa Claus o el ratón de los dientes. Los que nos darían lo que "merecemos".
Crecemos, y sin darnos cuenta... repetimos patrones. Volvemos a crearnos la idea de aquéllo que nos venden y nosotros compramos. Ese producto de nuestra imaginación tiene que ser simplemente perfecto, como un perro amaestrado que va a contestar de la manera que estemos necesitados.
Pero no nos desviemos tanto del tema. Crepúsculo nos ofrece una serie de posibilidades amorosas para poder subir nuestra autoestima. Dos hombres luchando por nuestro amor, que nos llegan a salvar a ante cualquier situación ¿Qué más podriamos pedir? ¡LA VERDAD! una serie de mentiras convertidas en "lectura light" no puede volverse un artículo de "moda y novedad".
Estoy en contra de las mentiras cuando nos hacen tener un retroceso, en esta caso en las mujeres. Las relaciones no se basan en dependencia, las relaciones deberían liberar.
En algún momento me visualizé como Bella, vulnerable y sin propósito en la vida porque ese hombre al que yo habia amado me dejó, por no lastimarme me decia a mí misma, va a volver me dirá que yo era lo que necesitaba para no morir. Volvió y encontré al mismo hombre y a la misma Dulce con los problemas de siempre.
Stephanie Meyer escribió el principio de mis desgracias.
Ni Bella ni Julieta... ¡Dulce!. El sufrimiento para la muerte, los que lastiman y los heridos.
Por el momento, yo ya terminé de esperar a Edward, Don Quijote y a Romeo también.
Ricardo: ¡Gracias! :)
Denada!
ResponderEliminarYo creo que cada mujer es única, pero igual de incomprensible. Son un enigma, un mundo propio de emociones, sentimientos y también, cambios de humor. Cuando pienso en “mujer” pienso no solo en una persona delicada, frágil y sensible, si no también en una persona luchadora y “cabrona”. Almenos esa es mi definición de una mujer perfecta. Por eso me encanto que llegaras a la conclusión de que no necesitas seguir los pasos de la bella Julieta, y mucho menos de Bella. Dulce debe ser un “mujerón” que inspire respeto, pero sobre todo amor.