miércoles, 13 de abril de 2011

Ririricardo

Cuando empezó el curso, delante de mí, se sentaba un muchacho con cabello peculiar, muy alto (claro, la mayoría es alto junto a mí) y muy delgado. Creo que sólo recuerdo su forma de sentarse.
Me encuentró tratando de recordar como fue que empezamos a llevarnos, pero nada llega a mi mente. Creo que todo empezó cuando en clase de Fundamentos del diseño, bautizada por nosotros cómo Fundamentos de la confesión, de la tragedia, etc. Ricardo ya me conocía, pero yo él no. También es importante mencionar cuando fui la fotografa oficial del momento en que adquirió su compromiso premarital. Pero esa otra historia que escribiré con más paciencia y menos presión, puedo anticiparles que si alguien la escrbiera antes de mí, sin duda la leería y me encantaría, la forma en la que todo sucedió y como primer amor, es un buen augurio.
Resulta que ese hombre, se volvió uno de mis mejores amigos. Con los que puedo hablar de todo, y no tengo que dividir mis pláticas en diferentes personas. Hablo con él casi todos los días, de lo que somos y lo que soñamos ser. Él será piloto, pero aun así yo le pido que no deje su blog, porque también tiene su personalidad de escritor. Ayer escribió su primer poema y estoy muy orgullosa de él; y yo ya leí "The Phoenix Reqiuem" y hasta me agradó.
Los dos estamos de acuerdo en que esa universidad no nos ha permitido hacer lo que más nos gusta: Leer.
Sé que algún día escucharé su nombre en uno de mis vuelos. Y que voy a llorar cuando se valla a Canada pero aqui tendrá a  "La Dulcinea", escribiendo en su Blog y recordandolé que debe volver por los demás.

Aquí está su link: http://tutsiblog.blogspot.com/

Otra vez a las lágrimas

En estos momentos puedo decir que he encontrado a la escritura cómo una de las prácticas más reconfortantes hasta el momento. Cuando comenzé a descrubrir que lo podia hacer y que de realmente me encantaba me di cuenta que si la tenía, no necesitaba nada más. Todo se escribe, y todos tenemos para leer.
     Voy a confesar que al principio tuve miedo de no tener temas o más bien, no encontrar motivos. Pero conforme pasaba el tiempo me dí cuenta que cuando menos lo esperaba, las ideas ya rondaban en mi cabeza por días y me tomaba una noche materializar aquel trabajo. Despues podía sentarme con la mente en blanco y escribir según mi pensamientos me lo iban contando todo.
     Se que lo que van a leer puede sonar terriblemente ridículo. Pero la literatura es cómo estar perdidamente enamorado. Y para volverla todavía mas bella, es encontrar lo hermoso de otra persona, sólo que ahora está dentro de mí. Puedes escribir y dormirte con la misma sensación de estar acompañado.
     Pero no sólo las letras son importante para mí. Me encanta el cine, las películas que puedo ver más de una vez y seguir descubriendo cosas. Las que me recuerdan a mí en diferentes momentos, que me enseñan los finales que pude haber tenido; Llegar a entender que Michael Gondry y Spike Jonze son más que ficción. Es la vida con sus diferentes significados.
     Por último, no menos profunda pero si compleja, es la música. Con la universidad es dificil escucharla todo el tiempo. Pero me gustan lo momentos en que por alguna razón llega una canción a tu vida, a la cuál no le falta ninguna palabra y menos, le sobra. Hace dos noches, escuché una por primera vez, llegó en el momento indicado y era justo lo que necesita para entender. Normalmente, ya no lloro como lo hacía antes, no por eso siento menos; pero esta canción, logró que lo hiciera:

martes, 12 de abril de 2011

Aquí estoy, viendote; y tú, leyéndome

Porqué me lo prometí, volví para dejarte libre.
Aunque no esté bien, nunca lo estamos
Cuando existo, sólo tú inventas el mundo,
mientras yo, estoy en la búsqueda de lo apropiado
dentro de nuestra inmensa incorrección.

Toda la vida, es la duda.
De la breve mirada despues de tí,
Tus infinitos muros que no me dejan seguir,
que me hacen susurrarte el próximo vuelo.

lunes, 11 de abril de 2011

Carretera


No se desde cuando, ni porqué. Pero la carretera siempre me porvoca melancolía. Ese camino curveado, rodeado de árboles de diferentes verdes y cafes que forman una especie de bóveda por donde cuelgan unos hilos de luz ennublecida, me hacen pensar en la muerte. Tal vez, todo empezó cuando mi mamá me dijo que cuando muriera, queria que sus cenizas fueran esparicadas en esos prados verdes adornados con pinos. Desde entoces no puedo evitar imaginarla caminando entre éllos.
     O tal vez, mi problema se encuentra en el destino. Hasta el día de hoy, cada vez que paso por la carretera es para ir a una de esas comidas familiares, donde se juntan tantas historias, que no alcanzaría un cuento para relatarlas todas. Las reuniones siempre empiezan con una misa, donde el padre puede decir cuanta cosa se le venga a la mente. En ese lugar, un padre puede disfrzar su opinión de la palabra de Dios sin leer la biblia y mover cientos de personas.
     Posteriormente, caminamos hacia la casa pintada de rosa bugambilia, porque ese fue el último color que la abuela escogió. Dentro, se encuentran los muebles que guardan la esencia de aquella mujer encorbada que caminaba silenciosamente por lo cuartos de aquel lugar. Con sólo ver cada pieza seleccionada, se puede conocer su personalidad extravagante y ostentosa.
     La fiesta comienza cuando el aire se impregna de olor a canela y otras especias. Los niños corren y se estrellan contra las faldas de mujeres que no son precisamente las de sus madres; Y  yo, camino entre las personas, me veo entre espejos que me enseñan que el tiempo no me espera.
El día pasa, yo platico con aquéllos que alguna vez jugaron a "Las escondidas" o "Las traes".
En el fondo veo a mi mamá despidiéndose y la sigo.
     Y vuelvo a la carretera, donde lo árboles de vuelven sombras. El auto en el que viajo, arrastra las estrellas. La melancolía vuelve, siempre lo hace acompañada de la noche. Porque ¿que sería de la melancolía sin soledad?, para eso tiene a la noche, así duele menos.
Regreso a Cuernavaca, a mí misma. El calor del medio día, el tráfico de los viernes y una ciudad llena de palomas.
Sí, esa soy.

miércoles, 6 de abril de 2011

Crónica de un día importante.

El día de hoy comenzó de manera consciente cuando me desperté durante varias ocaciones con la sensación de angustia, al minuto siguiente, recordaba el motivo: estragos de mi paranoia que ya llevaba dos días de manifestarse descaradamente.
La mañana transcurria, y mis pensamientos sólo rondaban en base a cómo acudiría a La marcha por la paz. Me atrevo a declarar que tenia miedo; la noche anterior, llegué a pensar que cuando menos lo esperaramos, francotiradores nos matarían a todos. Encontré varias "señales" con las cuales pude encontrar cierta similitud, ¡Todo lo indicaba!. Pero el sentimiento que hoy abundó en mí fue: la seguridad.
No encontraba la forma para decirle a mi mamá, hasta que me preguntó la razón por la cual estaba angustiada; y élla, que parece que puede ver a través de mi cabeza y saber que me pasa, me chantajeo indirectamente y le contesté:
-Por que me da miedo que no me dejes ir a la marcha, y yo quiero ir y si me dejás, que bueno, pero si no... yo no respondo.
y con el sarcasmo que sólo élla crea, que es un híbrido de amabilidad y burla (de la que no me duele) me respondió:
- Ja ja ja y si no ¿Qué?, ¿Agarrarás tu cositas y te vas a  ir de la casa?. Piensalo, si vas, voy contigo.
Y acepté. Esperaba la llamada de mi amiga Elisa y en cuanto llegué, "agarré mis cositas" y me fui con mi mamá.
Para nuestra sorpresa, caminabamos y encontramos un par de señoras que nos dijeron:
-¿Van a la manifestación?
Nosotras asentimos. Y con una sonrisa nos dijeron que nos encontrariamos allá.
Cuando llegamos, las personas nos saludaban; estaba lleno de familias completas, padres, padre e hijo y hasta perros. Cuando una parte de los manifestaciones gritaba palabras altisonantes, mi mamá hacía expresiones de sorpresa.
Conforme avanzabamos veiamos cosas hermosas. Llegando al centro, vimos a un niño de no más de seis años con un cartel que decía: "No quiero vivir en un país lleno de violencia" acompañado de sus padres.
Vi muchas personas conocidas, pero también vi a una comunidad movida por lo mismos intereses, expresandose de una manera hermosa.
Finalmente, llegamos al zócalo. Donde un periodista comenzó a empujar a los que estaban a su alrededor. Fue cuando mi mamá decidió que era hora de irnos, y yo, aún tengo que acatar órdenes.
Y ahora estamos en casa, sanas y salvas, con un buen sabor de boca. Esta noche dormiremos con la esperanza que no sentiamos ya hace mucho tiempo.


martes, 5 de abril de 2011

El miedo de las 5:00 de la tarde

Siempre Dulce, a veces Frida
con máscara turquesa
y el dolor que comparte mi nombre
seguido del miedo que yo no escogí

Todos los días pinto el suelo de carmí
mis ojos se convierten en cristal
con el cual cubro heridas eternas.

Porque hoy, soy todos
con ganas de ser luz.

sábado, 2 de abril de 2011

Dulce, la comunicóloga

Estoy escuchando a mi mamá contarle un cuento a mi sobrina, son esos momentos en los que me doy cuenta que la vida es hermosa, que tengo una familia a la que amo. Me llenan de felicidad los instantes en los que noto que no podría pedir mas (sin tomar en cuenta que debo pasar matemáticas), que todo los momentos que me lastimaron, las personas que me hacian daño y todo aquello que me que me causó dolor no ocurrieron en vano.
Soy estudiante de Comunicación y Medios Digitales, y a menudo pasan cosas que me convencen cada vez mas que estoy en la carrera correcta, porque como ginecobstetra ni como diseñadora de interiores pensaría como lo hago ahora.
Por mi familia quiero hablar, por cada niño que veo, por las mujeres, por mis amigos y por todas las personas, porque por el simple hecho de existir lo merecen.
Cuando tenía trece años y las tardes eran eternas, encontré libros enpolvados en un mueble de mi casa que seguramente nadie sabía porque los teniamos. A mis manos llegó "El principito" y "El mundo de Sofía", cada vez que leia, pensaba que palabras tan hermosas escribían y como me gustaría un día hacerlo igual que éllos.
No me importa que nadie sepa mi nombre, ni volverme famosa, pero quiero saber que hice algo que mejoró las cosas. Yo no comprendía que en gran parte, el rumbo del país se debe a los medios de comunicación (y a lo que sus intereses le dicten, pero el mio es comunitario).
Jamás estuvo en mis planes Comunicacion, pero son de esas cosas que no importa si no comprendes pero te llenan de emoción y ganas de seguir.